jueves, 30 de mayo de 2013

"PIENSA - ALIMÉNTATE - AHORRA"

Aunque parezca sorprendente todavía existen personas que creen que el desperdicio de alimentos no tiene nada de malo y que los residuos orgánicos acabarán convirtiéndose en abono para la tierra… pero no es así cuando estos recursos terminan en vertederos. La web “Piensa. Aliméntate. Ahorra” es parte de la iniciativa “Save Food” de la FAO y pretende llamar la atención sobre las toneladas de comida que se desechan y tiran (1.300 millones de toneladas) y los millones de personas que padecen hambre y no tienen acceso suficiente a alimentos (870 millones).
La campaña, lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la FAO y otros organismos mundiales está dirigida a todo tipo de públicos con la idea de concienciarnos de que el desecho de alimentos es un problema global que tiene efectos negativos para el ser humano y el medio ambiente, así como consecuencias económicas. Para la FAO es posible combatir este problema mediante pequeños cambios en nuestros hábitosy para ello facilita trucos, recursos y materiales con los cuales concienciarnos de lanecesidad de implicarnos en este reto.

La página web cuenta con consejos para todos los agentes que conforman la cadena alimentaria: desde los granjeros y/o agricultores, a empresas productoras, pasando por grandes superficies y terminando en establecimientos de hostelería. Nosotros queremos poner el eco en los diez consejos rápidos que apuntan para reducir la huella alimentaria y reducir el gasto:
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1. Haz tu compra inteligente. Planifica tus comidas y usa listas de la compra, esto evitará las compras compulsivas. No caigas en la trampa publicitaria de adquirir más cosas de las que necesitas.
2. Consume fruta “fea”. Gran cantidad de frutas y vegetales son desperdiciados por su forma, tamaño o color. Comprando estas frutas en cualquier punto de venta consumes fruta que, de otra forma, sería desechada.
3. Consumo vs. caducidad. El habitual “consumir antes de” de los alimentos es una fecha proporcionada por la empresa que indica el momento de mayor calidad del producto. Así, la mayor parte de esos alimentos pueden consumirse después de ese día. La única fecha importante es la de “caduca en”, cómetelo a tiempo o comprueba si puede congelarse.
4. Aprovéchalo todo. Deja tu frigorífico vacío. Páginas web como la de WRAP, pueden ayudarte a ser creativo y cocinar recetas usando aquellos alimentos que caduquen pronto.
5. ¡No te congeles y usa tu congelador! Los alimentos que se congelan duran más. Congela productos frescos y restos antes de que se estropeen. También puedes hacer esto con la comida sobrante de restaurantes.
6. Elige medias raciones a mitad de precio en restaurantes y otros establecimientos.
7. Aprovecha los restos y úsalos como abono.
8. Usa el sistema FIFO (First in, first out). Es decir, consume primero lo que que llegó antes y después lo que llegó más tarde a tu despensa. Guarda tus últimas compras al final y las más antiguas delante para acordarte de consumirlas pronto.
9. ¡Ricos restos! Los restos del pollo asado de esta noche puede ser parte del bocadillo de mañana. El pan de ayer pueden ser los costrones de hoy. ¡Sé creativo! Pide en tu restaurante que te empaqueten la comida para llevar y congela lo que no vayas a consumir inmediatamente. ¡No seas vergonzoso y pide tus restos para llevar!
10. ¡Dona lo que no vayas a aprovechar! Bancos de alimentos y otras instituciones estarán encantados de recibir alimentos no perecederos. Existen programas nacionales y locales que se ofrecen a recoger los alimentos e incluso a prestar a contenedores donde almacenarlos.
Según apunta la página web, un tercio de los alimentos producidos cada año en todo el mundo para consumo –aproximadamente un 1,3 billones toneladas– se pierde o es desperdiciado, lo que supone un coste de 680 billones de dólares en los países desarrollados y 310 billones en países en vías de desarrollo. ¡Un esfuerzo por parte de todos por mejorar merece la pena!